La constante devaluación del peso se traslada a las góndolas.
La diaria disminución en el valor del peso comenzó a notarse con fuerza en los precios de la canasta de insumos básicos y es así que el arroz, pan, fideos, leche y carne fueron los que más aumentaron. "Aumentamos de a poco, resignando el margen de ganancia, para que la baja en las ventas no sea tan abrupta" se indica en los negocios.
"No tenemos precios y es lo peor que nos puede pasar porque la incertidumbre que se genera es peor que los aumentos" dice un compungido minimercadista de la zona oeste de Resistencia.
Entre los comerciantes minoristas crece la alarma pues sostienen que no podrán mantener por mucho tiempo esta situación que es un combo formado por el incremento de los costos de los productos, aumento permanente de los servicios y la baja constante en las ventas.
La crisis se nota no sólo en la cantidad sino también en la calidad: "el que compraba 3, hoy pide uno y volvió el pedido de lo más barato" se sincera la encargada de una despensa de Villa San Juan que muestra lo grande que le están quedando las estanterías, por la falta de productos: "me estoy quedando casi sin nada porque prefiero no comprar hasta que por lo menos se detenga un poco toda esta locura" se lamentó.
Si se recorre la zona sur de la capital chaqueña es posible advertir el aumento de personal de vigilancia en los supermercados y los clientes son vigilados en forma constante dentro de los locales.