"Por el impacto de la inflación y que un aumento en la comercialización de los combustibles ubicaría el atraso cerca del 4% promedio".
A pesar del incremento de aproximadamente un 5% que comenzará a regir desde el 1 de junio y que el gobierno tratará que se aplique "en dos veces", junio y julio, las petroleras afirman que las tarifas continúan atrasadas, a pesar que en lo que va del 2019 lo incrementaron un 13%.
Los motivos esgrimidos son varios y cuando la cotización del dólar se mantiene estable, como ocurrió en abril, invocan otras variables para justificar los incrementos.
A partir de junio subirá el impuesto que grava al carbono y a los combustibles líquidos, que se incluye en el precio de las naftas y se ajusta por inflación.
Según la variación de los precios minoristas, ese impuesto tendrá un aumento del 11,8%, que implicará un impacto del 1% en los importes en los surtidores.
Pero además, habrá encarecimiento adicional por la inflación y la devaluación del peso frente al dólar que producirá una suba cercana al 3%, aunque dependiendo de la aplicación del impuesto puede llegar al 3,5% o casi al 4%.
En el interior del país los reajustes suelen ser mayores por el costo de la logística, que implica el abastecimiento de las estaciones de servicio.
En la última revisión de los impuestos a los combustibles, de marzo pasado, la secretaría de Energía desdobló el incremento impositivo en dos tandas, una parte en marzo y otra en abril.
En el sector estiman que ahora puede suceder lo mismo, aplicando una parte en junio y otra en julio.