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    ORWELL, MACRI, CRISTINA Y LANATA

    "Existen cuatro ministerios: el del Amor, el de la Abundancia, el de la Paz y el de la Verdad".

    En pocos días terminará en Argentina un gobierno que se va con el 40% de apoyo electoral.

    No es un dato menor si se tiene en cuenta que empeoró todos los indicadores económicos que recibió.

    Sería ocioso reiterar los datos de inflación, devaluación del peso, pobreza, indigencia, poder adquisitivo de los salarios, PBI, ingreso per cápita y un largo etcétera.

    No es aventurado suponer que la mayoría de ese 40% votó al oficialismo por estar de acuerdo con la decisión de no entregar medicamentos gratis a jubilados que posean un auto de menos de 10 años, más de un inmueble o cobren más de 1,5 haberes previsionales mínimos. También que lo hizo por estar a favor de continuar con la eliminación de las retenciones al agro y la minería y con la decisión oficial tomada en el 2018 de quitar del calendario de vacunaciones la aplicación del refuerzo para chicos y chicas de 11 años contra el meningococo.

    La mayoría de ese 40% votó por Mauricio Macri quien creó las condiciones para que el sector financiero fuera uno de los principales beneficiados junto con las empresas energéticas.

    La mayoría de ese 40% votó por Mauricio Macri porque está de acuerdo con la más colosal e histórica toma de deuda contraída con el FMI y la sumisión plena que eso significa.

    La enumeración de las causas del voto a favor del presidente que se va puede ser interminable, pero lo cierto es que Alberto Fernández tendrá la obligación de escuchar a tan importante (en lo cuantitativo) sector de la sociedad civil.

    Uno de los argumentos esgrimidos por quienes trataban de impedir que Alberto Fernández ganase las elecciones fue que de lograrlo, y merced al accionar de Cristina en la vicepresidencia, se montaría un “ministerio de la venganza”. Lo dijo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich: “podría generarse un "ministerio de la Venganza si el Frente de Todos gana las elecciones generales de octubre. Acá hay un tema que para mí habilita esa idea. El kirchnerista cree que Cristina [Kirchner] es perseguida, que sus hijos también, que [Julio] De Vido es perseguido y que todo su gobierno está perseguido que no hay delito sino que hay persecución. En consecuencia, si esa es la filosofía, ellos pueden decir: Bueno, si ellos nos persiguieron, nosotros podemos perseguir" (A 24 – Entrevistas – Luis Novaresio -septiembre 2019)

    Más allá de la conjetura, ¿existe algún antecedente?. Lo más cercano que se puede encontrar fue el sketch que Jorge Lanata presentó en su programa PPT del 26 de mayo de 2019 (https://www.youtube.com/watch?v=8c44Jh1314g) en el que parodió a la telenovela “Argentina, tierra de amor y venganza” como “Tierra de rencor y venganza”, en la que una hipotética clon de Cristina Kirchner, regía un tribunal de “venganza” y en la que también se incluyó a un “Albertín” manejado como una marioneta por la vicepresidenta.

    Es obvio que a la presentación de Lanata se la puede ubicar en la categoría “humor de no anticipación” y casi como una paradoja aleccionadora es posible acudir a una obra en la que podría reflejarse no el hipotético país kirchnerista imaginado en un frenético brote anticipatorio por el periodista estrella, sino a la sociedad de los últimos cuatro años.

    Y hablamos de 1984 una novela que cuenta como se vive en un país distópico (de distopía, término opuesto a utopía) de un tal Eric Arthur Blair más conocido como George Orwell.

    En 1984 Orwell describe a una sociedad totalitaria en la que existen cuatro ministerios: el del Amor administra castigos y torturas, el de la Abundancia se encarga de la escasez y el racionamiento, el de la Paz tiene como función específica mantener un permanente estado de guerra y el de la Verdad donde se reescribe la historia.

    Eso sucede en 1984 pero ¿sucedió en la Argentina?

    En el período 2015/2019 la administración del castigo tuvo como destinatarios al pobrerío y a la clase media, el primero porque “tiene más de lo que produce” y la segunda porque “con tal de que no vuelva el populismo, va a aguantar”.

    La escasez y el racionamiento macrista se sustentó en que "venimos de 12 años (…) donde le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior" (2016, Javier González Fraga con Luis Novaresio en radio La Red).

    Por su parte el equivalente al ministerio de la Paz alimentó un permanentemente estado de belicosidad-grieta contra los “k”, el populismo y fundamentalmente contra “la yegua”.

    Y ¿qué se hizo desde el ministerio de la Verdad?

    En la novela de Orwell, Winston Smith es quien desde ese lugar se encarga de reescribir los sucesos del pasado para que se adapten a las políticas del Partido, y en la Argentina 2015/19 Macri intentó deconstruir los logros del peronismo a través de un relato en el que se informaba a la población que todo lo malo que sufría y por supuesto la herencia recibida era culpa “de los 70 años de populismo que gobernaron el país”, y como el nuevo Smith consideró que era un párrafo muy largo lo sintetizó: “los K”.

    Brillante.

    Pero para que ese metáfora fuera aceptada como verdadera tenía que lograr borrar de la memoria popular los avances que sí habían existido.

    Puso mucho empeño y logró resultados, pero sucedió que “pasaron cosas” y en la agonía de su mandato puso en práctica algunas medidas populistas que tuvieron como inevitable consecuencia un mayor descrédito de su gestión y la visibilización de las mentiras que se divulgaron desde su ministerio de la Verdad.

    Es de esperar que en el gobierno que comenzará el 10 de diciembre exista el ministerio de la Recuperación.

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