Las fechas nos imponen recordatorios anotados, en realidad, en nuestra agenda cotidiana. ¿O acaso hay un solo día en que los maestros no emprendan al inicio de cada jornada un sueño colectivo? Ese sueño que debe servirnos para continuar estrechando filas en pos de ese mañana, que en realidad es hoy. Porque este día es el de cada maestro que intenta contribuir a que estos pibes de hoy puedan ser ciudadanos críticos, activos, solidarios y felices en un mundo cada vez más complejo. Porque la función de la escuela es hoy particularmente nueva. En otros tiempos, sólo tenía que iniciar al niño en las primeras letras. Como lo enuncia Jaques Delors, al frente de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, en un informe para la Unesco, nuestra tarea debe comprender cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser. Cuatro dimensiones sin las que nuestras futuras generaciones quedarán sencillamente “en el camino”.
La nueva sociedad nos está demandando nuevos horizontes en nuestro quehacer docente. Y es necesario crear y recrear constantemente un nuevo paradigma. Porque también es cierto que el mundo se ha vuelto vertiginosamente cambiante. Estos tiempos, a la par que nos reclaman una nueva política, también nos están exigiendo una nueva pedagogía en la que el conocer, el hacer, el vivir juntos y el ser se integren, interactúen.
No es descabellado entonces afirmar que nuestra tarea como docentes de este tiempo es una misión revolucionaria. Y, como toda revolución, impone una tarea colectiva. Esa visión comunitaria que fue el histórico mandato de la escuela pública argentina, la más inclusiva, junto a la cubana, de Hispanoamérica. Una escuela que no confunde ni antagoniza inclusión y calidad educativa, porque se propone educar para la emancipación, con todas y todos adentro, porque no cree ni creerá en la escuela selectiva, que en nombre de los paraísos de la eficiencia y ciertos resultados, ejerza el derecho de admisión de los diferentes, de los distintos, de los humildes, humillados y ofendidos de nuestra historia.
Al contrario, maestro o maestra es aquel que se propone recoger la bandera e ideario de la escuela pública argentina para enseñar, con corazón y mente, que todos pueden, que todos podemos, que todos debemos aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir juntos, para aprender a ser, con otros, junto a otros una comunidad de hermanos, con conciencia nacional, con conciencia americana, con identidad chaqueña.
Feliz Día del Maestro.