Luego de reunirse con Francisco Hebe de Bonafini dijo que le pidió perdón y “que con él nos habíamos equivocado como nos equivocamos también con Néstor (Kirchner)"
“el Papa me dijo que está triste y que esto le hace acordar al 55”, en referencia al año en que Juan Domingo Perón fue destituido por un golpe militar y la sociedad estaba dividida entre peronismo y antiperonismo. Un día antes, Francisco advirtió sobre la visita de Hebe –a través del correo electrónico enviado por un allegado– que “si me usa o no me usa, no es mi problema”.
“Me escuchó con atención durante las dos horas que hablamos. Me dijo que sabía muchas cosas, pero que había otras que no las sabía”, dijo Hebe. Y agregó que le pidió que viajara a la Argentina “porque su palabra puede ser muy importante” y el Papa le respondió que “este año no puede venir”.
Francisco le dijo también “en forma muy cariñosa”, que “no la conocía hablando en la forma como le estaba hablando a él”. Hablando con energía, pero sin perder el control, Bonafini trazó un elenco de “la violencia institucional” que se ha apoderado según ella de la Argentina. Sintetizó el poder destructivo del gobierno Macri en que “tenemos las mejores naranjas y limones que ahora se compran en España. Tiraron tres barcazas de pescado que se compran a Chile”.