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    Las viejas costumbres perdidas de la noche de San Juan

    En la noche del 24 de junio los vecinos se reunían para jugar a la "pelota tatá", al “tatá ári jehasa” o cruce de brasas, al “toro candil, al "palo enjabonado" o a lamer una sartén engrasada.

    Los vecinos se reunían para participar de juegos y certámenes que a menudo tienen nombres tradicionales en guaraní. El más peligroso de los juegos es la “pelota tatá,” una pelota de trapo embebida en petróleo o kerosén. La pelota se enciende y se convierte en un balón de fuego que circula entre la muchedumbre y a la que la gente le da puntapiés para tratar de alejarlo. El “tatá ári jehasa” o “tatá py-ï ari yejhasa” también es peligroso: Significa pasar descalzo caminando sobre aproximadamente 5 metros de brasas.
    Para jugar al “toro candil,” alguien se viste con un casco en forma de cabeza de toro con cuernos en llamas y corre entre la multitud pretendiendo ser toro. El “yvyra syî” es el certamen de tratar de subir a un mástil engrasado, que puede tener algún premio colgando de la punta. El “casamiento koyguá” es una boda campesina simulada a modo de diversión. El “kambuchi jejoká” es una piñata hecha con un cántaro de cerámica. “Paila jeheréi” consiste de lamer una sartén engrasada

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