Analistas y políticos colombianos intentaban hoy entender la incertidumbre en la que se sumió el país, tras el triunfo del "No" en el plebiscito por la paz, y proponer al mismo tiempo salidas a la crisis.
La primera propuesta sobre la mesa la han denominado con el genérico de "acuerdo nacional", que por lo dicho hoy sería una reunión de la oposición con el gobierno para llevar ante las FARC los puntos que deben corregirse del acuerdo de paz ya firmado.
Sin embargo, dicho encuentro no tendría por ahora fecha ni lugar, por lo advertido hoy por voceros del partido derechista Centro Democrático, que lidera el expresidente y senador Alvaro Uribe, principal promotor del "No".
"Yo no creo que el escenario sea reunirnos hoy, creo que es más importante construir un escenario donde se puedan saber cuáles son los pasos que se pueden dar; esta no puede ser la oportunidad para un show mediático o para tomarse una foto", afirmó Carlos Holmes Trujillo, miembro del Centro Democrático.
Por su parte, Iván Duque, senador de ese movimiento político, dijo que "estamos listos para sentarnos a dialogar con los partidos y el gobierno, en su momento", pero "sin correr esta semana", pues "hay que darle espacio a que el gobierno se reúna con su bancada".
En efecto, el gobierno convocó hoy a los partidos que le son afines para estructurar el siguiente paso político en medio de la crisis y buscar un consenso sobre la eventual reunión con los opositores, además de cómo encarar los próximos encuentros con las FARC, cuyos jefes aguardan en La Habana a una solución.
Héctor Riveros, director del Instituto de Pensamiento Liberal y columnista de medios de prensa local, le dijo a ANSA que el problema de ese "acuerdo nacional" es que sería "entre los políticos y las FARC, lo que deja por fuera a un porcentaje muy alto de la sociedad colombiana que no se siente representada en ninguno de ellos".
Para el analista, quienes salieron más favorecidos en todo este tema y que decidirán en últimas hacía donde virará el barco de la política local son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), porque adquirieron mayor relevancia política.
"Las FARC son hoy un actor político muy relevante, porque de ellos depende un poco el futuro", apuntó Riveros, que al contrario de los análisis de los políticos locales, sostuvo que detrás del impulso del "No" por parte de la derecha hay el interés de socavar el gobierno del debilitado Juan Manuel Santos.
"No veo otra posibilidad que una Asamblea Nacional Constituyente", propuso el académico, quien añadió que si se abre una nueva "agenda" con las FARC solo servirá para que esa organización busque obtener más prebendas de las que ya obtuvo en los cuatro años de negociación.
El Centro Democrático sostiene que los cambios al acuerdo de paz deben incluir la no elegibilidad política de los jefes rebeldes, que los actores de crímenes de lesa humanidad paguen cárcel, que las FARC asuma la reparación total a las víctimas del conflicto y que el narcotráfico no sea un "delito conexo" a los delitos políticos.
Efraín Cepeda, senador del oficialista Partido Conservador (centro derecha) dijo que lo que "nos pueden pasar es que se rompan las negociaciones de paz, que se rompa el cese al fuego, que se vuelva otra vez a los mismos de 52 años de guerra".
Desde Cuba, las FARC enviaron un mensaje de tranquilidad al advertir que no retomaran por ahora la confrontación, que siguen dispuestas a negociar la paz y que están abiertas a escuchar las propuestas de la oposición sobre los acuerdos de paz.