Victoria rebelde siria con ayuda de Turquía. Kamikazes en frontera
Los rebeldes sirios, apoyados por Turquía, conquistaron hoy la localidad de Dabiq, ciudad en manos del grupo Estado Islámico (EI) desde 2014, cuando contaba con 3.000 habitantes, provocando así un golpe certero contra los yihadistas.
Una localidad de Siria relativamente pequeña, cerca de la frontera turca y de limitada importancia estratégica pero de altísimo valor simbólico porque aquí, según una profecía del Islam sunnita, los musulmanes del califato habrían triunfado sobre los cristianos en un épico "enfrentamiento final" antes del Apocalipsis.
Simbólica al punto que en 2014 los yihadista titularon su revista de propaganda en lengua inglesa "Dabiq".
Un comandante de la oposición siria, Saif Abu Bakr, hizo referencia que los combatientes del EI opusieron una resistencia "mínima" para defender su icónico bastión, situado en el norte de Siria a algunas decenas de kilómetros de Aleppo.
Esta última ciudad está además hoy devastada por los bombardeos y los combates después del fallido de las tratativas de Lausana, el pasado sábado por la noche, entre los representantes de los países involucrados en el conflicto sirio, Estados Unidos y Rusia en primera fila.
En Dabiq, añadió Saif Abu Bakr, ingresaron cerca de 2.000 milicianos rebeldes apoyados por un número impreciso de blindados, carros armados y medios de artillería del ejército turco. En el entretiempo -según la agencia de prensa turca Anadolu- aviones de Ankara y de la coalición internacional bombardearon tanto los alrededores de Dabiq como la vecina Arshak.
Y los yihadistas se retiraron sin oponer la feroz resistencia que numerosos estrategas se esperaban, dirigiéndose hacia al-Bab, otra ciudad siria en sus manos, un poco más al sur, decididamente más importante desde el punto de vista estratégico. Abandonada por el EI también está Soran, otra pequeña localidad al norte de Aleppo.
Entre los rebeldes, todos pertenecientes a formaciones que se oponen al presidente sirio, Bashar al Assad, la "declaración del triunfo" llegó de Ahmed Osman, líder del grupo Sultan Mourad, afiliado por el Ejército libre sirio. "El mito pregonado por el EI de la gran batalla de Dabiq se derrumbó", afirmó. De la victoria se atribuyeron el mérito también los combatientes de Fastaqim Kama Umirt (Unión Fastaqim) que hablaron de "violentos combates". Confirmación que luego llegó del Observatorio sirio de los Derechos Humanos que tienen sede en Londres pero disponen de una gran red de informadores y colaboradores en Siria.