Por la abstención de la mayoría de los diputados del primer partido opositor, el socialista (PSOE)
El conservador Mariano Rajoy fue investido presidente del gobierno español, después de gobernar 315 días en funciones, gracias a la abstención de la mayoría de los diputados del primer partido opositor, el socialista (PSOE).
El Congreso de los Diputados dio luz verde a Rajoy con 170 votos a favor (los 137 de su formación, el Partido Popular, los 32 del centrista Ciudadanos y uno de Coalición Canaria), 111 en contra y 68 abstenciones.
Un total de 16 diputados del PSOE, con 84 diputados en el Congreso, rompieron la disciplina de voto del comité federal del partido, que decidió hace una semana abstenerse, al votar en contra de Rajoy en la investidura. Esta es la primera vez en la democracia española que uno de los dos grandes partidos, el Partido Popular (PP) de Rajoy y el PSOE, apoya al otro para formar gobierno.
"No es un día bueno para el PSOE", comentó la diputada socialista Margarita Robles, una de las que votó en contra, al recordar el "gobierno muy malo para España" de Rajoy: "no podía permitir esa continuación del gobierno", indicó.
Rajoy necesitaba en esta segunda votación más votos a favor que en contra. En la primera votación, celebrada el jueves, cuando se requería contar con la mayoría absoluta, el líder del PP no resultó elegido por 170 votos a favor y 180 en contra, entre ellos los 85 diputados que tenía el PSOE ese día.
Pedro Sánchez, lider del PSOE en los últimos dos años y a favor del voto en contra de Rajoy, renunció hoy a su escaño para no tener que abstenerse después de dejar días atrás a la secretaría general de los socialistas.
Rajoy, presidente desde 2011 con mayoría absoluta y a partir de ahora con un gobierno en minoría en la cámara, pidió en su discurso de investidura apoyo para aprobar los presupuestos de 2017, que no contarán con el voto favorable del PSOE.
"Hemos sobrevivido a 300 días de gobierno en funciones, pero no podríamos sobrevivir a un gobierno que no gobierna porque le faltaran apoyos o le sobraran obstáculos. El precio sería ruinoso", declaró Rajoy. "Carece de sentido proclamar que se va a facilitar que España tenga un gobierno si no se está dispuesto a dotarlo de su principal herramienta de trabajo", añadió. El portavoz del PSOE, Antonio Hernando, destacó a su vez durante el debate que Rajoy "no cuenta con nuestra confianza, no es el presidente que España se merece, pero mucho menos necesitamos terceras elecciones".
La fase en la que había predominado "el bloqueo político" ha terminado "gracias a la abstenión del PSOE. Lo hacemos-destacó Hernando- para evitar unas terceras elecciones", insistió.
La investidura de Rajoy se produjo después de dos elecciones y dos investiduras fallidas, una del propio Rajoy -en septiembre pasado, cuando el PSOE votó en contra- y otra de Sánchez en marzo pasado. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, dijo a su vez que la nueva legislatura encabezada por Rajoy terminará siendo "un epílogo. Hay una nueva España, un país joven, y tarde o temprano ganaremos las elecciones". En el exterior del Congreso de los Diputados una muchedumbre -según la policía, 4 mil personas- participaron en una manifestación apoyada por Podemos para protestar en contra de "un gobierno ilegítimo de un régimen ilegítimo".