El candidato republicano consiguió 279 electores y superó a Hillary quien reconoció la derrota. Los estamentos económicos medios y especialmente los más bajos de la Unión se desencantaron con un presidente negro que, por lo menos en teoría, debería haber hecho mucho más para liberarlos del apriete de la "mano invisible".
Con el resultado puesto comenzarán los intentos de explicar una victoria que tiene una multiplicidad de variables. Desde el desamparo de cientos de miles de medianas industrias que quedaron a merced del "mercado", hasta el renacimiento de un nacionalismo ultramontano.
La mala situación económica de los más débiles fue producto de los acuerdos con Canadá y con México (NAFTA) que también originaron un fuerte aumento del intercambio comercial. El comercio global con Canadá saltó de u$s 166 mil millones en 1988 a u$s 526 mil millones en 2010, y con México pasó de u$s 100 mil millones en 1994 a u$s 393 mil millones en 2010. En ambos casos, el intercambio fue siempre negativo para los Estados Unidos. Ese proceso de desindustrialización provocó la pérdida de empleos, el estancamiento de los salarios y la desaparición de un número muy grande de empresas tanto por la relocalización como por la competencia desde los países en desarrollo. Ese sector, uno de los más numerosos de los EE.UU y, según los entendidos el que brinda y genera la mayor cantidad de puestos de trabajo, no se sintió contenido ni ayudado por las administraciones de Obama a las que reclamó tal como lo señaló el exdirector nacional de Negociaciones Económicas Internacionales y exembajador argentino en Tailandia, Felipe Frydman, que abandonen su política de liberalización comercial y de promoción del consumo e imponga restricciones a las importaciones y aplique un programa de incentivos para detener la desindustrialización y recuperar el papel de liderazgo en el desarrollo industrial que los Estados Unidos tuvieron en el pasado.
Los estamentos económicos medios y especialmente los más bajos de la Unión se desencantaron con un presidente negro que, por lo menos en teoría, debería haber hecho mucho más para liberarlos del apriete de la "mano invisible".
Y casi como un espejo de las clases medias y bajas de los países al sur del río Colorado dieron su voto a quien, seguramente, hará menos que su antecesor para evitar que sean servidos como plato principal en la mesa del Mercado.