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    Ciudades mejicanas limitrofes con EEUU esperan lo peor

    Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, que ha prometido deportar a millones de indocumentados apenas asuma el poder

    Las principales localidades rurales de México tradicionales expulsoras de migrantes se preparan para lo peor con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, que ha prometido deportar a millones de indocumentados apenas asuma el poder.
    Los familiares de quienes que algún día dejaron todo en busca del "sueño americano" están atrapados por sentimientos agridulces, pues aunque les ilusiona el regreso de los "hijos pródigos" también saben que se suspenderán las remesas que reciben, de las que depende su sobrevivencia.
    Las comunidades están angustiadas aunque no deja de ilusionarse porque verán otra vez a personas que partieron muy jóvenes después de muchos años y conocerán quizá por primera vez a sus nietos, aunque saben que no pasará mucho tiempo cuando sufran por la falta de dinero.
    "Ya me puse triste también yo, porque mi hijo es el único que nos ayuda, imagínese", afirma Josefina Ramiro, que vive en una localidad de la Sierra Huasteca, en el estado central de San Luis Potosí y cuyo hijo se dedica a la construcción de casas en Estados Unidos.
    "Estamos muy pobres y de vez en cuando nos manda unos centavos", con los cuales podemos vivir, señaló la mujer.
    Arturo Galindo, que vive en una localidad del estado de Hidalgo, cerca de la capital, señala que su familia está preocupada por uno de sus hermanos indocumentado que trabaja en Estados Unidos, porque "no la está pasando bien" luego del triunfo de Trump en las elecciones del día 8.
    "Le está dando miedo no poder tener en el futuro una vida regular como la había disfrutado" hasta ahora, señala.
    El y otros migrantes temen primero "perder sus empleos, que vaya a haber redadas en los centros de trabajo y los centros comerciales para deportarlos", señala.
    También preocupa que les retengan las remesas que envían a sus familias como lo ha amenazado Trump, para pagar el costo del muro en la frontera entre ambos países.
    Unos 316.000 habitantes del estado de Hidalgo envían alrededor de 750 millones de dólares cada año. En total, el año pasado las remesas familiares a México ascendieron a unos 24.000 millones de dólares. Las remesas representan el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y además de ser una buena fuente de divisas, constituyen los ingresos de los que viven miles de pequeñas comunidades algunas de ellas indígenas y aisladas en zonas montañosas o desérticas.
    La embajadora Marta Lara, ex cónsul mexicana en San Antonio, señaló que si Trump decidiera intervenirlas "sería regresar al pasado" porque los migrantes se verían obligados a "mandar de encargo el dinero, con un posible aumento de asaltos, pérdidas de dinero, y eso sería gravísimo para las familias que dependen" de esos fondos.
    "El golpe sería demoledor para las familias mexicanas que están a cargo de niños que sus padres se fueron, y que de repente no le pudiera llegar el sustento del trabajador indocumentado en Estados Unidos", afirmó.
    Ante la posibilidad de un regreso masivo de migrantes desde Estados Unidos, autoridades locales han señalado que no están preparadas para recibirlos.

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