Al menos eso puede deducirse de las declaraciones públicas del diputado provincial Roy Nikisch conocidas en las últimas horas que merecieron una extensa aclaración del funcionario nacional.
Aclaración difundida a través de una gacetilla de prensa, en la que se afirma que el legislador se hizo eco de la información difundida por "medios afines al kirchnerismo".
En comunicación no es tan importante lo que se dice como la interpretación y el sentido que los receptores hagan de la información.
La forma, la expresión y el contexto en el que se expresó Aranguren, como también el impacto de las nuevas tarifas de energía en el bolsillo de los usuarios, tenía casi como inevitable resultado el sentido que tuvo para los receptores que, de acuerdo con la respuesta publicada, fue totalmente distinto al expresado por el ministro.
En estos tiempos en los que la mayoría de los canales de información son tan poco creíbles, el público, los lectores, los oyentes y los consumidores de televisión hace el trabajo que antes era responsabilidad de los periodistas: si la información que recibe no está acompañada del audio o el video duda de su veracidad y lo busca en internet y recién entonces, cree.
Esta necesidad de verificación es consecuencia del accionar de la mayoría de los medios que en la última década se encargaron de perder credibilidad con el manejo informativo que hicieron, y siguen haciendo, autoconvencidos que esa acción podrá, indefectiblemente, variar, modificar, influir y convencer al público.
Público que también está alerta y muy atento a las interpretaciones que desde los medios, especialmente la radio y la televisión se hacen de los audios o videos que emiten, pues las contrastan con las propias y recién entonces llega a un concepto síntesis de lo que vio o escuchó.
Ese sentido crítico es lo "peor" que le pudo haber pasado a los intereses mediáticos y lo mejor a una sociedad que al parecer se muestra ávida por lograr una aproximación a algo parecido a la verdad.