A dos semanas de la fecha prevista para el inicio de clases, reina la incertidumbre.
La decisión del gobierno nacional de no convocar a paritarias docentes nacionales y el escaso apoyo financiero que otorgará a las provincias para el sostenimiento de los salarios del sector, son los principales condicionantes, aunque no los únicos, que anticipan una conflictiva relación entre los sindicatos docentes y el gobierno del Chaco.
Las autoridades educativas provinciales ya manifestaron que la Nación "no puede desentenderse del problema" y que sin su efectivo acompañamiento financiero le será imposible garantizar el pago de los aumentos que puedan convenirse con el sector.
Los principales nucleamientos gremiales ya anticiparon el rechazo al posible incremento de un 18% y sostienen que las negociaciones deben tener como "piso" la inflación de los últimos 12 meses que estiman en un 35% y no el ponderado de 18 puntos al que aspira el gobierno para el 2017.