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    Una simpática bicicleta política intentará modificar el status quo legislativo

    A Aurelio Díaz, más allá de la algarabía clasista, le aguarda una realidad muy complicada.

    De acuerdo con los intereses de cada sector el resultado de las legislativas del Chaco del domingo pasado es utilizado para diferentes interpretaciones. Es así que el Frente Chaco Merece Más, del que se afirmó renovaba 10 bancas cuando en realidad dos de ellas ya se habían separado de ese eje político, festejó la “confianza del electorado”, el frente Cambiemos brindó por el triunfo en Resistencia y Sáenz Peña y el Partido Obrero que, más allá de la algarabía por la banca obtenida por Aurelio Díaz, es consciente que la simpatía que cosechó el candidato, y su bicicleta, es inversamente proporcional al peso específico y poder de transformación que tendrá en la Legislatura potencialidades que quedarán sujetas a la buena voluntad que pueda mostrar la mayoría.

    Lo paradójico es que el FCHMM que en la actual composición de 32 diputados tiene 16 con los que no tiene que negociar (recordemos que tanto Raul Acosta y Orlando Charole formaron los monobloques Concertación Forja y Héctor Cámpora respectivamente), con la elección del domingo pasado pasa a tener 17 diputados “propios” a pesar de haber renovado sólo 9 de las diez bancas que teoricamente puso en juego.

    La UCR Cambiemos también puede mostrar que con la salida de Sergio Vallejos (monobloque 26 de junio) se va uno de los más rebeldes, especialmente con el “establisment” partidario, continuar con los festejos por los resultados de Resistencia y Sáenz Peña y preocuparse por la ratificación de la pérdida de apoyo electoral en Barranqueras y Las Breñas por citar sólo a dos distritos importantes.

    El PRO chaqueño, con un solitario y desdibujado Luis Obeid, no logra hacer pie ni en el electorado ni mucho menos en la impermeable estructura radical y el Partido Obrero con la inclusión de Aurelio Díaz tratará de encontrar puntos sino de intersección por lo menos de unión con Luis Trabalón del Frente Grande y es más que probable que el presente sea el último año legislativo de Carlos Martínez quien se constituyó en uno de los máximos exponentes de pragmática política al aliarse, desde Libres del Sur y para acceder a una banca, primero con el FCHMM y luego con la UCR-CAMBIEMOS.

    Puertas adentro del PJ seguramente se pasará un peine fino en los resultados obtenidos para tratar de dilucidar, por ejemplo, que pasó para que en Resistencia haya bajado del 49,76% de los votos obtenido en el 2015 al 38,76% del domingo como también en la UCR para encontrar las causas del descenso de 44,92% al 38,80.

    El 2019 está a la vuelta de almanaque y mientras Coqui Capitanich tiene la posibilidad de aspirar a un segundo mandato en la capital, con una siempre latente candidatura de Gustavo Martínez, la UCR tendrá que decidir si Leando Zdero, el radical chaqueño mejor posicionado luego de una gran performance electoral en el 2015, va de nuevo por la intendencia o, desde la banca conseguida este domingo, intenta una proyección que le permita discutir una candidatura a la gobernación.

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