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    Masacre de niños en Siria

    Al menos 20 pequeños perdieron la vida en dos ataques diferentes atribuidos a las fuerzas del régimen sirio en una escuela transformada en reparo para los refugiados de Arbin, en Ghuta Oriental.

    Al menos 20 pequeños perdieron la vida en dos ataques diferentes atribuidos a las fuerzas del régimen sirio, que, con un misil lanzado por un avión caza, hizo blanco en una escuela transformada en reparo para los refugiados de Arbin, en Ghuta Oriental, región donde continúa inexorable la avanzada de las fuerzas gubernamentales.

    Ese ataque, que se suma a otro día de masacres en Siria, que incluye la muerte de 15 otras personas, entre ellas tres mujeres. También murieron entre 4-5 niños en un bombardeo sobre el campo de refugiados de Has, en la provincia de Idlib, norte del país. Y la cuenta sigue impiadosa e interminable.

    Todo esto en el día en el que los disparos de morteros y tal vez cohetes, probablemente disparados por los rebeldes de Ghuta, hicieron blanco en un mercado -según cuanto afirmó la televisión estatal-, en la periferia de Damasco, provocando la muerte de al menos 29 personas e hiriendo a otras 23: un ataque que los medios del régimen definieron de "terrorista".

    Pero para los niños sirios, atrapados en las zonas de combates, la guerra es una tragedia sin fin. Las agencias de la ONU, encabezado por UNICEF, recuerdan hoy que los niños constituyen la mayoría de las personas en fuga desde Ghuta y también de Afrin, el enclave kurdo en el noroeste sirio apropiado por la ofensiva turca.

    Para UNICEF, los niños son el 70% de las decenas de miles de personas que en los días pasados fueron obligadas a abandonar Ghuta bajo las bombas.

    El Alto Comisariado de la ONU para los refugiados (ACNUR), desde Ginebra lanzó una urgente advertencia al mundo, estimando que los civiles, comprendidos los niños, refugiados de los combates en Afrin totalizan los 104.000, mientras que al menos 45.000 lograron escapar de Ghuta oriental.

    La ONG independiente Observatorio Nacional por los Derechos Humanos en Siria (ONDUS) estimó que los que abandonaron la región asediada al este de Damasco son ya 80.000.

    Pero la ACNUR afirmó que en los territorios de Ghuta controlados por las milicias anti-régimen permanecen aún cientos de miles de personas, muchas con la urgente necesidad de ayuda humanitaria.

    En el transcurso de la jornada, informaron fuentes de la protección civil local, sobre Ghuta continuaron los bombardeos también con bombas de racimo. Las fuerzas gubernamentales avanzan sobre Ain Tarma y anunciaron haber tomado el control del 80% del área asediada.

    Para el comando militar ruso, que supervisa la ofensiva leal contra los grupos apoyados por Turquía, Arabia Saudita y Qatar, los seguidores del régimen de Bashar al Assad tomaron el 65%.

    Al sur de Damasco, la ONDUS afirmó que milicianos que se dicen afiliados al grupo yihadista Estado Islámico tomaron el control de Qadam, un distrito en la periferia sur de la capital, previamente controlado por milicianos contrarios al régimen, que se rindieron en los últimos días al gobierno. En el noroeste de Siria, finalmente, Turquía y las milicias aliadas sirias de Ankara reforzaron el control dentro y fuera de Afrin, la capital del enclave kurdo hasta hace unos días en manos de los milicianos kurdos del Ypg, ahora en retirada hacia zonas gubernamentales sirias. (ANSA).

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