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    Macri recibió a gobernadores del PJ

    "Darán apoyo a las medidas económicas que no impliquen un nuevo Shock devaluatorio".

    El ajuste del gasto dejó ayer a los gobernadores peronistas sin almuerzo en la Casa Rosada. Un vaso de agua fue lo único que les ofrecieron. Los mandatarios provinciales ensayaron un tibio apoyo al "gradualismo" pero se reservaron el aval explí-cito al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional hasta tanto se definan los términos del nuevo endeudamiento. "No se les pidió apoyo ante el FMI, el encuentro giró más en torno a las obras en las provincias y a la necesidad de consensuar una agenda en común", explicó un funcionario del Poder Ejecutivo Nacional.

    Ni el Presidente ni Marcos Peña les adelantaron información a Juan Schiaretti (Córdoba), Gustavo Bordet (Entre Ríos); Miguel Lifschitz (Santa Fe); Juan Manzur (Tucumán); Sergio Uñac (San Juan) y Domingo Peppo (Chaco) quienes se retiraron de la Rosada sin hacer declaraciones. Por la tarde, el Presidente atendió por separado a Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Hugo Passalacqua (Misiones).

    Necesitados de salir a tomar deuda en los mercados internacionales, la única concesión de los caciques del peronismo fue aceptar que la firma del acuerdo con el FMI no deberá pasar por el Congreso como reaseguro para facilitar el acceso al crédito en sus distritos. Están dispuestos a apoyar cualquier medida siempre y cuando no implique un nuevo Shock devaluatorio que dinamite las deudas provinciales en dólares y liquide la posibilidad de acceder a nuevos créditos.

    Como dato tangible de la reunión de una hora y media, los mandatarios provinciales dejaron en claro que el proyecto opositor para frenar el aumento de las tarifas se convertirá en ley en el Senado. Sepultaron así la esperanza de la Casa Rosada de contar con su colaboración para sumar votos en contra de los senadores alineados con los gobiernos provinciales. "El proyecto nos parece malo, pero si el Presidente ya adelantó el veto, no tiene sentido que nosotros salgamos a poner la cara en el Senado para avalar la suba de tarifas que impulsa Cambiemos. Macri ya está dispuesto a pagar el costo político", se sinceró el colaborador de uno de los gobernadores peronistas presentes en el encuentro. Hasta ahora, Schiaretti, Bordet y Juan Manuel Urtubey -ausente por paternidad- realizaron un doble juego. En público, afirmaron que el Congreso no tiene potestad para intervenir en la política tarifaria. Pero en Diputados aportaron votos para frenar la suba en los servicios públicos dispuesta por el Ejecutivo.

    Más que el FMI, la principal inquietud de los gobernadores fue el recorte de 30.000 millones de pesos en obra pública anunciado la semana pasada por Nicolás Dujovne en medio de la corrida cambiaria. Macri, Peña y Frigerio volvieron a ratificar que la obra en ejecución no sea suspendida. El mecanismo mixto de participación público-privada (PPP) volvió a ponerse sobre la mesa como salida para nuevos emprendimientos de infraestructura en las provincias, al igual que los fondos fiduciarios. Macri le pidió, una vez más, a los gobernadores que acompañen al Gobierno nacional en la cruzada por recortar el déficit fiscal y les propuso coparticpar el financiamiento de la obra pública en medio de la crisis. "El 30 o 40% de las obras nuevas deberían costearse con recursos genuinos de las provincias al menos hasta 2019, cuando aprobemos el nuevo Presupuesto", fue el pedido presidencial.

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