Trabajan 1.750 bomberos. Polémica sobre los sistemas de alarma.
Al menos dos personas murieron y 47.000 fueron evacuadas tras los incendios en el norte de California, costa oeste de Estados Unidos, que se propagan de manera dramática. Informó un vocero del cuerpo estatal de bomberos.
Detalló que las personas fallecidas son dos operarios que luchaban por apagar las llamas.
Agregó que 65 edificios quedaron destruidos, mientras que al menos otros 500 se ven amenazadas por el fuego. Mientras Grecia combatía sus llamas, el violento incendio en California, denominado "Carr Fire", estalló el lunes tras un desperfecto mecánico en un vehículo en el Área Recreativa Nacional Whiskeytown.
Avivadas por las altas temperaturas, las llamas se propagaron de manera veloz y llegaron a cubrir una zona de más de 27 kilómetros cuadrados el miércoles por la noche para llegar a los 178 kilómetros cuadrados durante la mañana del viernes. Según un comunicado difundido hoy por las autoridades locales, hasta el momento, solo el 3% del incendio fue contenido: para intentar domar las llamas se desplegaron 1.750 bomberos y 10 helicópteros. Sin embargo, los esfuerzos parecen no ser suficientes.
El incendio "es muy peligroso y se mueve destruyendo todo lo que encuentra en su camino", afirmaron las autoridades y subrayaron que el viento y las elevadas temperaturas estivales -en algunas zonas llegan a 45°C- complican el trabajo de los bomberos.
"Jamás habíamos visto algo semejante, a excepción del año pasado", agregó un vocero del cuerpo de bomberos en referencia al incendio de 2017 en California que provocó la muerte de 22 personas y la destrucción de 5.500 edificios. El fuego se expande. Además del "Carr Fire" del norte, también arde el centro de California, donde las llamas obligaron al cierre más extenso de los últimos 30 años del Yosemite National Park. En el sur del estado, un hombre fue arrestado en las últimas horas, bajo sospecha de haber causado el incendio en la zona sur de Cranston, donde el fuego sobre las montañas de San Jacinto fue contenido solo en un 5%.
La gravedad de la situación, especialmente en el norte de California, alimenta las polémicas sobre el sistema de alarmas y de evacuaciones de emergencia vigente.
En algunos condados del estado la alerta y las indicaciones se comunican a través de mensajes de texto, pero solo a quienes estén inscriptos en el servicio.
El sistema se considera poco confiable porque solo alcanza a una pequeña porción de la población y, sobre todo, porque las llamas, a menudo, suelen dejar sin funcionamiento las líneas telefónicas y el servicio de cobertura satelital, lo que potencialmente aísla a millones de habitantes en peligro.