Tras 14 meses de una gestión caracterizada por el ajuste y la pérdida de puestos de trabajo, una medida rodeada de tensiones, piquetes y creciente hostilidad.
El gobierno del presidente de Argentina, Mauricio Macri, afrontará mañana la primera huelga general tras 14 meses de una gestión caracterizada por el ajuste y la pérdida de puestos de trabajo, una medida rodeada de tensiones, piquetes y creciente hostilidad.
La huelga fue decidida por la Confederación General del Trabajo (CGT), la más tradicional de la uniones obreras del país, luego de llamativas vacilaciones, e impulsada por gremios más combativos.
Sectores de izquierda duros prometieron realizar piquetes (cortes de calles) en lugares estratégicos para evitar mañana el arribo de trabajadores desde la periferia de Buenos Aires a la capital argentina, donde se concentra la mayor actividad.
Pero el gobierno prevé un fuerte operativo para evitar esos bloqueos tanto urbanos y como en las autopistas. "Debemos garantizar la libre circulación en las calles el día del paro para todos aquellos que quieran y puedan ir a trabajar por sus propios medios. En esto no vamos a aflojar", disparó Macri ante sus ministros.
La mano dura de las autoridades se topará seguramente con la actitud decidida de grupos de choque, lo que puede derivar en enfrentamientos y bataholas, adelantan los analistas.
Funcionarios han alertado insistentemente en las últimas horas que se está buscando "desestabilizar" al Gobierno y evocan el abrupto fin de la administración del presidente Fernando De La Rua (alianza entre la Unión Cívica Radical y la izquierda moderada), en 2001, que derivó un vacío de poder y en una atroz crisis política, social y económica.
De hecho, Macri dijo hace poco a Radio Mitre que "hay mucha gente trabajando" para desestabilizar a su administración. Y acotó que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, acosada por acusaciones judiciales por presunta corrupción y malversación de fondos públicos, "no es la única" dirigente que quiere "voltear" al Gobierno.
Los gremios del transporte adhirieron a pleno a la huelga de este jueves por lo que llegar a los lugares de trabajo despunta particularmente complejo para los argentinos, seguramente sin autobuses, ni taxis en las calles y con trenes y el metro adhiriendo a pleno a la medida.
El vehemente y agresivo discurso del líder del sindicato de los conductores de taxis agregó más leña al fuego, una frase muy cara a los argentinos que equivale a avivar la hoguera.
Omar Viviani, quien desde hace más de 30 años es el líder del Sindicato de Peones de Taxis, habló hace unos días sobre la huelga y amenazó a los trabajadores que quieran salir a la calle a trabajar ese día con "darles vuelta (volcarle, ndr) los autos".
"Algunos creen que este gobierno liberal va a lograr pobreza cero; no va a quedar un solo pobre porque se van a morir de hambre con este gobierno de mierda", arengó el sindicalista.
Un fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, Walter Fernández, abrió hoy un procedimiento judicial contra Viviani por amenazas, incitación a la violencia y violaciones a la libertad de trabajo, con lo que el gremialista se expone a una pena de hasta 10 años de prisión. El gobierno, lejos de dar una imagen de mesura y equilibrio, cargó violentamente contra los sindicalistas, pese a que muchos de ellos acompañaron a Macri en su campaña electoral y alentaron convencidos "el cambio" propuesto por el presidente.
El mandatario dijo que respeta la resolución de la CGT pero sostuvo que esa medida "no ayuda en nada a los trabajadores" y le costará al país "más de 15.000 millones de pesos (939 millones de dólares) que podríamos aplicar para hacer más obras".
Fortalecido por una reciente multitudinaria marcha de respaldo -en contraposición a cuatro convocatorias anteriores, también masivas de protesta-, Macri aseveró: "no podemos aceptar más comportamientos mafiosos, que están en los sindicatos, las empresas, la política, la Justicia". Las controversia aumentó hoy aún más al conocerse un video con el que la CGT explica las razones de la huelga general y apela a niños que argumentan sobre la medida.
En el spot, 25 niños hacen un llamamiento a la huelga y afirman que se realizará "por nosotros, por nuestro futuro y por todos" y remarcan el cierre de fábrica, los despidos y la falta de salarios dignos para los trabajadores.
Multitud de usuarios de redes sociales mostraron su disconformidad por el uso de niños para publicitar la huelga propulsada por la CGT, y describieron este video promocional como "lamentable" y una "vergüenza". Hasta acusaron a la confederación gremial de "abusar de los derechos de los niños".
En ese contexto, una huelga docente recrudece en varios estados del país, es especialmente dura en la Provincia de Buenos Aires y mantiene a 12 millones de estudiantes sin clases.
Los docente reclaman mejoras salariales, pero se topan con una postura intransigente de las autoridades.
Desde que Macri asumió como presidente, según un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), se sumaron 1,5 millones de nuevos pobres con lo que la cifra total alcanza los 13 millones. Esto representa un 32,9% de la población. Guarismos que el gobierno relativiza. (ANSA).